para Tavito que lee desde lejos y va a entender de cerca.
Era una vez enero del ‘86…
Papá Noel había pasado hacía poco. En mis pies lucían impecables las Topper reforzadas que junto a una billetera de cuero que trajo en la casa de mi tío y una crema de afeitar había encontrado repartidos, en lindos paquetes, al pie de la plástica conífera la Noche de Navidad. Yo ya no creía más en el Niño Dios, pero que lo seguía esperando se los juro.
Mi tía atenta a los diecisiete tiernos rubios hilos dentales que hacían las veces de bigotes en mi cara, sabía que una lata de aspecto importado me iba a gustar, ni hablar si era en combo ―como en este caso― con una baba que dijera ‘after shave’ o cosa así. Yo quería afeitarme todos los días tanto o más que darle descanso a unas Flecha 200 que venían zafando no sé cómo. Se ve que el Barba del Trineo se enteró de que no daban más y me sorprendió en amarillo, las Topper que yo quería. Capaz fue mi vieja…
Eran tiempos de eso.
Las motivaciones en mi vida, que eran tan bien denunciadas por mis regalos, mostraban perfectamente el tipo de interés presente en mi cabeza de aquella época. Claro, tampoco podía esperar que me pongan en el arbolito a una profesora que me daba geografía y tenía unas gomas increíííbbbllleeesss, ponele…
Estaba en “los años teen” como pragmáticamente define el inglés, tan linda etapa, cada día surgía una idea nueva. En vacaciones, todo el día pensando boludeces como correspondía, la tendencia se consolidó y aquel enero, en consecuencia, no prometía ser la excepción.
No sé ni quién fue, pero alguien la tiró: “Che; y si nos vamos a algún lado de vacaciones?”
Yo casi dije no, pero aflojé.
Mentira, compré inmediatamente. Pero muy lleno de interrogantes. Eran unos cuántos los obstáculos a sortear pero uno de ellos despuntaba sobre el resto: La moneda.
Súbitamente empezaron las primeras reuniones para planearlo todo. ¡Cómo nos encantaba calificarlas así!, de “reuniones”. Era la vida, ese viaje había que hacerlo, ya no había retorno. ¿Se entiende?
Tercer mate de la primera juntada y no se hablaba de otra cosa. Lo del permiso de los viejos se piloteaba, quién llevaría el calentador o tenía bolsa de dormir era irrelevante. “¿Cómo juntamos la guita?”, era el punto. Y a ser imaginativos por que los recursos escaseaban.
Uno prometió seis cubiertas usadas que tenía en el techo de la casa y que en esa época se vendían bien. Fueron confiscados los ahorros del más ordenado del grupo a promesa de reintegro: “A la vuelta te lo devolvemos”. Se pusieron a la venta dos Bandejas Sansui de uno que había sido discjockey.
-“Yo puedo cazar arroz, polenta y par de latas de Pomarola de los de mis viejos, para ahorrar en comida”. Se llegó a escuchar.
En fin, toda la imaginación puesta al servicio de la empresa pero no se llegaba.
En casa mi madre nos había armado a cada hermano una caja con nuestro nombre adonde se guardaba el tesoro personal. Una suerte de biografía en objetos que saldrían de casa el día que “cada uno siga su rumbo” como tan napolitanamente se suele escuchar decir. De tanto pensar el cómo de nuestro viaje en algún momento recordé aquella caja y ya nunca me la logré sacar de la cabeza, como ya nunca volvieron a estar allí adentro conservadas para el futuro aquellas cuatro medallitas de bautismo más un anillito que creo se fue también.
Fuimos tres, teníamos miedo por que te pedían el documento, San Gerónimo y algo, me parece. Un “Compro Oro” tan típico de inicios de los ochenta. Un amigo nos había dicho que “ahí no te piden nada” pero sólo no iba ni en pedo.
Tras la adrenalina de la operación regresamos con el problema solucionado. ¡Nos íbamos!
Nos íbamos. Nos re-fuimos.
Par de años más tarde a mi vieja se le ocurrió recordar y abrió el cofre de mis lembranzas. Obvio que percibió la falta del oro y enseguida pensó en la chica que trabajaba en casa, lógico. No iba a dudar de su hijo Lasallano. Estaba preocupadísima: “me habrá llevado algo más?”, se preguntaba.
Al rato se ve que se tranquilizó y comenzó a reflexionar que jamás había tenido problemas con Hermelinda y que a mí sí se me veía atento siempre a las monedas que quedaban desprotegidas en la casa. Casi amigo de lo ajeno.
Entonces me encaró:
-“Albertito decime; ¿Dónde están las cositas de oro que estaban en tu caja? Fue la pregunta.
- “En Banco Pelay mamá”. La respuesta.
Fui una estufa como cuatro semanas en mi casa. No me hablaba nadie.
Pero quién puede dudar de la experiencia de aquel viaje. Lo lindo que fue, todo lo que aprendimos. Ahora sabíamos que a las chicas es mas fácil darles un beso cuando están de viaje con sus amigas de vacaciones, aprendimos a cocinarnos, a repartir las tareas y aceptar cuando te tocaba ir a buscar el hielo y la damajuana hasta la proveeduría del camping.
Fue un aprendizaje total. Una experiencia increíble. Miles de nuevos conocimientos.
Los otros días me comentaba un conocido que se estaba por casar, que se le habían juntado muchos invitados por que la familia de la novia es enorme. Resulta que andaba ya muerto por que se le estaba yendo una fortuna en la fiesta y que no podía decirle que no a los primos de la futura esposa porque se habían criado juntos, pero eran treinta y ocho y venían todos. Entonces la madre le había dado un “montón de boludeces” de oro que estaban guardadas desde el bautismo y las hizo fundir para hacer las alianzas por que se le había ido ya toda la plata que tenía juntada.
Se me vino un: “¿No te convendrá viejo irte a Pelay con eso? Me reí para adentro pero no dije nada. De todas maneras esto que pasó me hizo un poco de ruido en la cabeza por los recuerdos que me trajo pero la verdad que al rato me olvidé del asunto.
Esta mañana leía una editorial sobre Argentina en el diario El País firmada por el súper Miami de Oppenheimer, donde el tipo planteaba que debemos ahorrar, debemos guardar para después. Que no podemos repartir ahora ni podemos usar todo el capital que tenemos para educar y desarrollarnos sino que tenemos que guardar. Algo parecido a lo del uso de reservas con Redrado el año pasado, en definitiva que nuestro capital debe quedar ahí o en alguna cuenta en el exterior o en acciones y bonos americanos por ejemplo, pero que no las podemos tocar.
Lo sorprendente es la posición totalmente opuesta en los periodos mas críticos de nuestra historia donde si nos aconsejaban usarlas, pero no para desarrollarnos ni para estudiar sino para pagar. Y ahí nos felicitaban.
En definitiva, es como con las medallitas de bautismo.
Cuando el país esta como yo en el ‘86, libre, contento, con ganas de aprender, de desarrollarme, con ansias de experiencias nuevas, con todas las decisiones en mis manos, ahí no podes tocar tus reservas.
Ahora, cuando estás como el flaco que se casaba, en el horno, hasta las manos de cuentas, sin capacidad de decidir ni los invitados, con tu libertad cada vez más reducida, ahí sí. Sacá tus reservas y fundílas tranquilo que ahí nadie te va a decir nada. Al contrario te van a apoyar y entender.
Yo volvería a aquel camping a aprender, a conocer, a desarrollarme y en eso me gastaría mis medallitas de nuevo.
¿O en qué creyeron que siempre pensé que hay que gastarse el oro y las reservas?
En desarrollo y educación, claro.
domingo, 24 de abril de 2011
sábado, 16 de abril de 2011
PETIT MARCHÉ

Durante años en nuestra historia reciente he oído y hasta repetido con niveles de convicción absoluta el dogma irrefutable del poco peso específico en términos de masa crítica del mercado argentino en el contexto mundial y más específicamente en la región que nos ha tocado vivir.
Esto, como el hecho de ser del Sur y no del Norte (es decir abajo, no arriba) psicológicamente debe habernos afectado pues obviamente a nadie le gusta ser relacionado a lo pequeño, excepto para los casos de la nariz, las orejas y los celulares. Dígase; tener un Fiat 600, ser petiso o vivir en monoambiente no se condice con el éxito hoy socialmente aceptado. Si esta hipótesis trasciende a lo fálico ni hablar. Es decir, ser “micro” tiende en principio al complejo y no al brillo.
Somos poquitos, somos chiquitos, somos del Sur, somos de abajo y para completar, estamos lejos…O sea, una cagada!
Por ahí salta algún optimista que engancho una novia nueva el día anterior y nos cuenta que tenemos todos los recursos, diferentes climas, multiplicidad de posibilidades, etc., pero cuando venís tan achicado con todo lo anterior casi no te la crees. Es como cuando tu abuela te dice el domingo que “estás precioso” y vos acarreas en tu espalda las noches del viernes y sábado sin haber sido correspondido a la hora del lento. Cosa fea si las hay sobre todo cuando todos tus amigos están bailando, pero bueno, no me desvío del tema y sigo.
Nuestras empresas partían a Brasil por que allá eran muchos, las multinacionales invertían en el gigante Latinoamericano o en Asia. Claro, los chinos más los hindúes representan un tercio de la población mundial y nosotros no llegamos a 45 millones de los cuales 20 llegaban al puchero todos los días. El resto no aportaba al consumo. No éramos atractivos obviamente.
Las grandes industrias no tenían dudas a la hora de decidir su localización, no mostrábamos ventaja comparativa alguna y de yapa nos hacíamos los copados con sindicatos organizados reclamando condiciones, obras sociales para todos, hospitales públicos, educación gratuita, universidades free y “boludeces” como esas.
Esta situación la hemos estado padeciendo durante décadas y ha sido causante de un gran deterioro no solo económico sino social en nuestro país. En línea con lo expuesto al principio es importante observar que cuestiones relacionadas con la psiquis y el ánimo colectivo, muchas veces afectan también decisiones empresariales. Las llamadas “expectativas” de las que suelen hablar los llegados de Oxford, Massachussetts o templo rubio que se les ocurra.
Recogiendo la línea:
-Lo importante era el mercado y su tamaño, lo decisivo era ampliar la masa crítica de consumo para dar condiciones en términos de escala a las economías domesticas. -
-Esfuerzos integracionistas regionales inclusive se han realizado en distintas latitudes con el ánimo de lograr tales condiciones
-Pequeñas economías llegaron a suscribir acuerdos comerciales con grandes bloques económicos – en muchos casos desventajosos – en el afán de lograr el gran mercado tan soñado. Casi la tierra prometida.
Y por ahí iba la cosa.
En estos últimos años hemos empezado a observar notorios cambios en nuestra economía adjudicados por el Gobierno al llamado “Modelo” y por la oposición al “Viento de Cola”. Lo que en ningún caso es negado por sector alguno es el más que importante peso que tuvo en esta recuperación la recomposición de los precios internacionales de los productos en lo que históricamente hemos sido protagonistas.
No hay nadie que se prive de decir que estamos en presencia de una oportunidad “histórica” y de endosarle automáticamente gran parte del mérito a la soja, el potasio, la carne, el cobre, el petróleo, la madera, el hierro, el aluminio o comodity primario que imaginen.
Sin embargo hoy nadie parece acordarse de que somos poquitos, somos chiquitos, somos del Sur, somos de abajo y para completar, estamos lejos. O sea, una bendición!
Somos tal vez el gran mercado del mundo. El gran mercado productor. Por que sin ser hoy los que más producimos rubro por rubro, si somos los que mayores excedentes tenemos y eso nos vuelve casi únicos.
Y saben por qué todo eso? Porque somos chiquitos…
Somos seguramente hoy un mercado de consumo casi intrascendente para los grandes conglomerados industriales que no tienen en nuestros 30 millones de consumidores interés sustancial como para presionarnos a niveles que puedan llegar a comprometer la provisión de proteínas que desde acá podemos brindarles.
Es decir, les interesamos como abastecedores y no como clientes y están dispuestos a aceptarnos condiciones de intercambio flexibles, abrirnos parte de su mercado a nuestra industria a cambio de fidelizarnos como proveedores.
Un chino hoy sin dudas no tendría el menor problema en ceder el mercado argentino para sus encendedores a cambio de asegurase nuestro envió de alimentos, y es probable también que esté dispuesto a aceptar el ingreso de productos elaborados si es que lo ponemos como requisito. Sabe muy bien que Brasil a pesar de producir 160 millones de toneladas de granos este año debe alimentar 220 millones de personas, EEUU con sus 250 millones de grains le hace frente a 300 millones de habitantes –y de buen diente –y nosotros con casi 110 millones entre soja, trigo y maíz este año solo somos 45 millones a la hora de sentarnos a la mesa. La relación de excedentes es más que elocuente y lo saben. Saben también que para el resto de materias primas no sólo vegetales y animales sino también minerales (superimportante) la historia se repite.
Debemos necesariamente usar este nuevo contexto para ampliar nuestro mercado de consumo industrial con acuerdos comerciales justos, como parecería más que evidente que este gobierno lo está intentando vía negociaciones con otros bloques, compensaciones de importaciones y Licencias No Automáticas entre otras, para desarrollar un sector secundario sólido pero siempre haciendo pesar nuestra actual situación de privilegio.
Por último condicionar las inversiones externas en nuestro país, mostrando al mundo que estamos en un lugar que esta “lejos” de los conflictos religiosos y raciales, que no tenemos conflictos de fronteras, al contrario, que nos estamos uniendo cada día más y que nos sentimos cada vez más identificados con nuestra América Latina. Y que de paso somos una de las regiones con más crecimiento en la economía internacional.
Somos poquitos, somos chiquitos, somos del Sur, somos de abajo y para completar, estamos lejos…
Ser una cagada, a veces está muy bueno.
martes, 29 de marzo de 2011
UN PLACIDO 24 -sueños sustanciales-
Una vez más le pifié.
Ayer había que haber estado en Buenos Aires.
No fui.
Como para los festejos del Bicentenario.
No fui.
Soy un papanata.
Ay, que resaca fea esta mañana cuando me di cuenta de que de nuevo le pifié.
Lo viví encerrado en un depto. Fue loco, me colgué mucho. Por momentos tuve la sensación de André Malraux y aquello de "Buenos Aires capital del imperio que nunca fue". Sensation que todavía perdura. Sensación que sin duda una, viene de la emoción. Me emocioné otra vez. Toy viejo, ta claro. Se da cuenta hasta un ciego sin labrador.
Bueno ahí van las pavadas de esta vez.
Me emocioné con una Argentina viva, amigos. Con una Argentina que es capaz de juntar un pueblo voraz de participación. Dos 120.000 a 15 cuadras de distancia una de la otra no es poco. Mucho menos cuando esto se da en una fecha cara, dolida y muda a un clima festivo, maravilloso. No hay rencor —hay pedido de justicia— no hay odio, --hay futuro--. Esta es una sociedad que ve futuro, no es justificable de ninguna otra manera este desborde popular que no sea parado desde una sociedad esperanzada. Ayer Argentina brilló y hay que estar contentos.
Imaginaba al turista de cualquier origen paseando en medio de un pueblo que conmemoraba pacíficamente, libre, feliz, los 35 años del fin de una forma de país que no queremos. Pensaba también en la visión de ese mismo visitante cuando a los 10 minutos de su caminata encontraba una 9 de julio deslumbrante.
¿Qué país se encontró ese tipo?
Algo más parecido al sub ‘76 seguro.
Nos llaman "emergentes" y que no les pese. Emergente puede ser peyorativo pero implica emerger. Y estamos emergiendo.
Estamos empezando a estar contentos de estar en Argentina. Y estamos re-aprendiendo a pensar en Argentina, que en definitiva, es la buena noticia.
Se me cruzó también de manera sustancial (y no porque sea lo importante sino porque ya pegaba la sustancia) el apocalipsis en el que nos intentan sumergir algunos compatriotas. Y miren que ando amplio hoy como para llamarlos así. Decía que se me había pasado la idea del que "es todo una mierda" tan propia de nuestra genética de clase media. Incorporada, intrínsecamente propia al discurso: "no tenemos arreglo".
Y ahí volví a Malraux, soñé que nos poníamos de acuerdo en lograr el país que nos conviene a todos y que sea para todos. Los recursos parecen más que obvio que sobran. Si al potencial económico que parece bendecirnos por estos días, le sumamos un pueblo comprometido, dan casi nulas las chanches a los agoreros del horror.
El tema es: -cómo planificamos toda esta nueva oportunidad, cómo la queremos?
Por ahora La Opera fue en la calle, para todos. Fue un papelón?, -la culpa es de Mauri?, -Los empleados del Colón son unos mafiosos?
"Vaya uno a saber", dijo la señora en la despensa.
Fue en la calle. Y la gente, lejos de desentonar, mostró que no hay buen show sin buena platea y la Argentina lejos de haber muerto encefálicamente continúa siendo gran platea. ESTAMOS VIVOS! ENAMORAMOS! DESPIERTENSE!
Agrandemónos muchachos, está todo dado. Dejemos de una vez por todas de ser "nietos de italianos" para empezar a ser argentinos y sentir el orgullo de ser argentinos. Sepamos que no nos vamos a volver a Italia cuando pase la guerra, sino que vamos a tener nuestros nietos (caminata en la costanera y menos porrón mediante) en la Argentina.
Sigo contento, como par de "post" atrás, no hay vida sin sueños e imagino que sociedad sin esperanzas no promete grandes realizaciones. Condicionemos nuestro accionar a la altura de nuestras oportunidades. Seamos adultos. Pensemos en nuestro orgullo. Garanticemos nuestra Argentina todos los días.
Son tres de la tarde y algunas cosas vuelven a tomar sustancia, ja!
Gracias Argentinos, tuve un plácido 24.
¡Viva la Patria!
Ayer había que haber estado en Buenos Aires.
No fui.
Como para los festejos del Bicentenario.
No fui.
Soy un papanata.
Ay, que resaca fea esta mañana cuando me di cuenta de que de nuevo le pifié.
Lo viví encerrado en un depto. Fue loco, me colgué mucho. Por momentos tuve la sensación de André Malraux y aquello de "Buenos Aires capital del imperio que nunca fue". Sensation que todavía perdura. Sensación que sin duda una, viene de la emoción. Me emocioné otra vez. Toy viejo, ta claro. Se da cuenta hasta un ciego sin labrador.
Bueno ahí van las pavadas de esta vez.
Me emocioné con una Argentina viva, amigos. Con una Argentina que es capaz de juntar un pueblo voraz de participación. Dos 120.000 a 15 cuadras de distancia una de la otra no es poco. Mucho menos cuando esto se da en una fecha cara, dolida y muda a un clima festivo, maravilloso. No hay rencor —hay pedido de justicia— no hay odio, --hay futuro--. Esta es una sociedad que ve futuro, no es justificable de ninguna otra manera este desborde popular que no sea parado desde una sociedad esperanzada. Ayer Argentina brilló y hay que estar contentos.
Imaginaba al turista de cualquier origen paseando en medio de un pueblo que conmemoraba pacíficamente, libre, feliz, los 35 años del fin de una forma de país que no queremos. Pensaba también en la visión de ese mismo visitante cuando a los 10 minutos de su caminata encontraba una 9 de julio deslumbrante.
¿Qué país se encontró ese tipo?
Algo más parecido al sub ‘76 seguro.
Nos llaman "emergentes" y que no les pese. Emergente puede ser peyorativo pero implica emerger. Y estamos emergiendo.
Estamos empezando a estar contentos de estar en Argentina. Y estamos re-aprendiendo a pensar en Argentina, que en definitiva, es la buena noticia.
Se me cruzó también de manera sustancial (y no porque sea lo importante sino porque ya pegaba la sustancia) el apocalipsis en el que nos intentan sumergir algunos compatriotas. Y miren que ando amplio hoy como para llamarlos así. Decía que se me había pasado la idea del que "es todo una mierda" tan propia de nuestra genética de clase media. Incorporada, intrínsecamente propia al discurso: "no tenemos arreglo".
Y ahí volví a Malraux, soñé que nos poníamos de acuerdo en lograr el país que nos conviene a todos y que sea para todos. Los recursos parecen más que obvio que sobran. Si al potencial económico que parece bendecirnos por estos días, le sumamos un pueblo comprometido, dan casi nulas las chanches a los agoreros del horror.
El tema es: -cómo planificamos toda esta nueva oportunidad, cómo la queremos?
Por ahora La Opera fue en la calle, para todos. Fue un papelón?, -la culpa es de Mauri?, -Los empleados del Colón son unos mafiosos?
"Vaya uno a saber", dijo la señora en la despensa.
Fue en la calle. Y la gente, lejos de desentonar, mostró que no hay buen show sin buena platea y la Argentina lejos de haber muerto encefálicamente continúa siendo gran platea. ESTAMOS VIVOS! ENAMORAMOS! DESPIERTENSE!
Agrandemónos muchachos, está todo dado. Dejemos de una vez por todas de ser "nietos de italianos" para empezar a ser argentinos y sentir el orgullo de ser argentinos. Sepamos que no nos vamos a volver a Italia cuando pase la guerra, sino que vamos a tener nuestros nietos (caminata en la costanera y menos porrón mediante) en la Argentina.
Sigo contento, como par de "post" atrás, no hay vida sin sueños e imagino que sociedad sin esperanzas no promete grandes realizaciones. Condicionemos nuestro accionar a la altura de nuestras oportunidades. Seamos adultos. Pensemos en nuestro orgullo. Garanticemos nuestra Argentina todos los días.
Son tres de la tarde y algunas cosas vuelven a tomar sustancia, ja!
Gracias Argentinos, tuve un plácido 24.
¡Viva la Patria!
domingo, 20 de marzo de 2011
WHO HAVE THE LONGEST ONE?

En mi post “Efecto Dominokulus” algunos meses atrás, comentaba que la crisis griega no respondía a problemas únicamente adjudicables a la economía de los helenos sino que debíamos buscar las causas en cuestiones estructurales en el Viejo Continente. Decía que Europa debía rápidamente relocalizarse en el mundo. Encontrar un lugar, saber qué hacer. Que con una industria tecnológica atacada por los asiáticos y los BRIC en general, con desplome absoluto de su sector inmobiliario y turístico, altos índices de desempleo y población envejecida el panorama no era bueno. Esto sumado a su imperiosa necesidad de - para atender a un sofisticado y malcriado mercado interno - comprar en otras latitudes gran parte de los comodities primarios que se consumen en un contexto como el actual de los términos de relaciones de intercambio. Las raíces del drama evidentemente continúan vivas, países como España ya están en veintipico por ciento de ‘parados’ y las agencias calificadoras de riesgos los bolean cada vez más.
En “Aislar a China” (otro post) allá por el mes de septiembre, concentré la reflexión en el más que evidente acuerdo que habían subscripto el Brasil de Lula y la Argentina de Cristina con el fin de negociar (proteger) y en definitiva revaluar sus producciones vía acuerdos ínter bloque de comercialización pactada. Nosotros tenemos los recursos, no seamos giles y no negociemos por separado como hicimos durante siglos y acordemos antes de hablar con cualquiera. Especialmente si el pedido de cotización viene de Nueva Delhi, Shangai, Tailandia o achinado que se le parezca. Recordemos que durante años nos tuvimos que apichonar solitos no sólo para vender sino para pagar. El que te cobra se llama Club de París o cosa parecida y siempre son más de uno agrupados y vos caes solito y regalado a poner la capocheta. Esta de papanata la hicimos toda nuestra historia hasta que finalmente la cosa parece que ha cambiado. El que se llena la boca diciendo que Brasil no para de crecer, que es la quinta economía del mundo, que va a ser potencia etc., y no leyó el mensaje de la Presidente Dilma en su viaje a Buenos Aires (el primero que realizó al exterior por cierto, acción que por sí sola ya es una señal) en donde claramente y sin rodeos expresó la prioritaria importancia de Argentina en la estrategia brasilera, o bien se hizo el boludo, o los más probable, tan ciego de gorilismo prefirió hacer de cuenta que nada había pasado. Ver discurso Dilma Roussef
Amigos: Brasil y Argentina se han puesto de acuerdo; y que no les vaya a parecer poco! Inclusive hay entre los sectores, discursos más optimistas que aluden al paralelo entre la alianza que en algún momento logró motorizar a toda Europa. Y hablo lógicamente de Alemania–Francia. No sé si será para tanto pero que en el actual contexto un Brasil-Argentina unidos seguramente le pueden dar una mano a toda la región no tengan dudas. Bue… me agrandé un poquito parece. Es que estoy contento.
Todo este verso que les meto al inicio va con motivo de la cantidad de BMW, Mercedes Benz, maquinaria New Holand, papitas Pringles, perfumitos Ninna Ricci, jamones ibéricos de bellota del choto, y la boludez que se les ocurra que se encuentran varados en el Puerto de Buenos Aires con motivo de las LNA (Licencias No Automáticas) que de acuerdo a lo establecido por la Organización Mundial de Comercio ha dispuesto implementar nuestro Gobierno Nacional. Hoy no había tapa de diario que no refleje este tema en nuestro país —y a imagen y semejanza de lo ocurrido con el avión yanqui cargado de cosas no declaradas que retuvo Aduana par de semanas atrás— el cipayaje de siempre salió en patota a defender el interés foráneo.
Resulta ya poco creíble que ciertos sectores del país no entiendan que debemos proteger el interés nacional, no podemos pensar que los que salen a reclamar que entre de todo al país lo hacen desde una “diferente concepción de modelo” por enunciarlo políticamente correcto. No. Estos tipos nos quieren vender sandía sin calar.
No puede ser que no perciban que en estos días se esté negociando con la CEE un tratado de libre comercio o por lo menos de comercio preferencial y que es fundamental que les hagamos sentir un poquito de rigor. Que les dejemos bien en claro que para nuestra situación comercial actual —si bien es importante el Viejo Continente como mercado— lejos esta de ser fundamental. Y que ellos si necesitan vender a América Latina, ya que en los números de sus propias empresas queda bien claro que sin utilidades en los emergentes, sus matrices estarían cerradas. Así de clarito. Los sectores secundarios y terciarios de sus economías saben de su necesidad de relacionarse con MERCOSUR.
Por otro lado, si bien todavía hay dependencia en algunos aspectos, hoy nuestro bloque regional se puede abastecer desde otras coordenadas con la plata de la soja argentina, la carne brasilera o el petróleo venezolano, mientras que si nosotros no les mandamos carne, cereales, pollos, cerdos y alimentos en general se van a pegar una cagada de hambre marca autito.
Entonces señores del establishment berreta y obsoleto, cronistas de cuarta vendidos, dejen de hablar al pedo plis. Esto no es una locura de Moreno como tratan de colocar. Esto se trata de un proceso de negociación con otro grupo de naciones que entre paréntesis nos ha cagado mucho tiempo con medidas proteccionistas mucho peores que estas y que durante décadas ha sostenido su estado de bienestar con recursos llevados de estas tierras muchas veces en connivencia con estos mismos que hoy critican la posición Argentina-Brasilera.
Hoy MERCOSUR y de ahí mi contentura (que se me permita la expresión) se puede plantar a discutir punto por punto del acuerdo, sin tener que ceder ni ser chantajeado. Y bueno, si por acaso las cosas se dilatan y no llegamos consensuar tenemos cómo esperar. Habrá que ver quien llama primero. Después… —como decimos en el barrio, veremos... "quién la tiene más larga".
domingo, 6 de marzo de 2011
EL AMIGO HUGO

Ahora que ya ha pasado el “terrible temor” de Grondona a que Argentina “se convierta” en Venezuela y que los “Clarinetes” han apuntado sus bocas a la falta de seguridad y a la inflación, he decidido rescatar del olvido - al que lo ha condenado el rubio establishment argentino —al moreno amigo bolivariano—. Re-presentarlo, re-introducirlo, re-contarlo. Reconfirmarlo como amigo y argumentar la posición, no apelando a peyorativos agravios como con los que ha sido atacado sistemáticamente sino citando cruciales momentos históricos en el que junto a nuestro Néstor definieron —en una estrategia común— el rumbo de casi todo un continente que hoy empezamos a mirar con optimismo.
Nunca existió de hecho gran paridad de visiones entre los dos líderes en sus políticas domesticas —se sabe—, pero si objetivos ulteriores comunes: Una América Latina unida, independiente y soberana. Eso si estaba claro y por esto el ponerse a las órdenes del país hermano con tal fin nunca fue duda para sendos gobiernos. Algunos dirán que tenían “negocios” juntos. Y si…esos ven siempre “negocios” en todos lados, es de lo único que hablan, y cuando les toca el turno ni pa’ negocios sirven.
No se trata esto tampoco de una evaluación del caribeño. No me da para tanto. Sólo una visión desde la gratitud y la amistad. Como cualquiera mira a un amigo, sin cuestionarlo tanto, sin pretender identidad de pensamientos, sin juzgarle cada acto. Solo la certeza de saber que cuando hay que estar, va a estar. Y por ahí nomás van a quedar estas líneas.
Por último un reconocimiento a Lula en este homenaje, también estuvo a la altura de las circunstancias modificando una histórica línea de Itamaraty mas ligada al expansionismo que a los procesos integracionistas.
Bueno, basta de chamullo y vamos a las papas.
Y escribo papas y no grano porque ni de granos se hablaba en aquellas épocas y las que si quemaban eran las papas, 2003; ―se acuerdan? Parece una eternidad y fue un poquito más que una secundaria lo que pasó. De uno y otro extremo en latinoamericano la cosa estaba fea.
En la Argentina un futuro digno solo era imaginable si partías para Barcelona. Eso sí, no faltaba nada. Había gasoil, electricidad, carne, aceite…de todo un montón…pero guardado. Por que las heladeras amigos tenían menos carne que rodilla de canario y en la ruta era más fácil encontrar un japonés rubio de rulos cagando, que un camión circulando… Era la muerte. El país defaulteado, cinco presidentes en 15 días, piquetes hasta en los guardarropas de los boliches. Cualquiera.
En Venezuela en ese momento no era tanto el problema de la plata lo que apretaba, pues el crudo rendía. Era la derecha en Caracas la que no sabía qué hacer para tumbar al “populista” de ideas raras que había osado llegar a la presidencia y pretendía gobernar de la mano del pueblo que no dejaba de acompañarlo desde el 98. En 2002 intentaron un Golpe de Estado, inclusive apresaron al presidente que fue luego confirmado entre referendos y huelgas generales. Y así venia zafando solito. Parado arriba de un montón de petróleo pero demasiado cerca de EE.UU. y algunos de sus aliados, como los colombianos, lo que lo dejaba más solo y confundido que ladilla en huevo de Pascua.
Y bueno, y ahí se encontraron. Fue ese el contexto histórico en el que se conocieron y en el que acordaron. Primeramente la invitación formal a Venezuela a formar parte del MERCOSUR lo que daba respaldo a Chávez, cualquier posterior acción de una potencia externa sobre su gobierno hubiese sido interpretada como una agresión al bloque regional. MERCOSUR era el escudo que él necesitaba.
Para Argentina el ingreso del país del Caribe significaba modificar el escenario, pensando un Brasil súper-poderoso y en la situación de extrema fragilidad que tenia nuestra Nación en aquel momento hubiese sido absolutamente imposible parar el embate de nossos irmaos y hubiésemos terminado deglutidos por el gigante Latinoamericano. Venezuela era ya un jugador más, aportaba dinero, nos salvaba las cuentas a pesar de las críticas de los señores economistas de los medios que analizaban las tasas de interés en vez de agradecer al único país en el mundo dispuesto a prestarle un dólar a la argentina de aquel tiempo. Nos abrió su mercado, nos posibilitó ingresar productos de todo tipo, sobretodo alimentos y maquinaria agrícola. Nos envió fuel cuando lo necesitamos y hasta una valija con 1.000.000 de dólares en efectivo… y sí. Si hay que reírse con lo que se estaba gestando en América Latina con Néstor, Hugo y Lula a la cabeza en ese momento, nos tuvimos que aguantar dos meses en la tapa de los diarios a ese gordo impresentable con camisa de beisbolero… Játejoder!
Después la gran batalla, el tren a Mar del Plata para sepultar el ALCA, qué hermoso! Y ahí estaban los dos juntos de nuevo, hilvanando estrategias para convencer al emperador de una vez por todas que el tiempo de América Latina había llegado que no estaban más ni Menem, ni Cardozo, ni nadie que se le parezca. Acá nadie quería jugar al golf con él, ni estaba dispuesto ya a renunciar a los intereses nacionales. Después las economías se estabilizaron, vino la UNASUR, se profundizaron los acuerdos y hoy todo parece más tranquilo. Y los más importante; ya nadie se va a Barcelona, al contrario, hay mucha gente llegando.
Lo que hoy vivimos señoras y señores, con todos sus defectos, pero sin duda alguna con grandes y revolucionarios cambios para nuestro continente fue obra en parte de este entendimiento y de esta amistad y es importante celebrarlo.
Gracias Hugo!
viernes, 29 de octubre de 2010
El tuerto y los ciegos
Que desolación sentí. ¿Y ahora qué?, Qué desprotección.
Qué maravilloso tu pasar vibrante, adrenalínico, impulsivo, comprometido, fanático, despiadado, irrespetuoso, inconveniente.
Gozamos de la conducción más importante de los últimos 50 años de Argentina y sin dudas va a doler hasta cicatrizar.
Una mezcla de utopía, trabajo y ejecutividad.
Y cuando la biología se da el gusto de mixturar corazón, cabeza y despertador —en proporciones iguales— el embate es difícil de menguar.
Me parecen todos ciegos, amigos,
ahora que el tuerto se nos fue…
Imposible no recordarte en momentos memorables, que hicieron renacer un espíritu que diferenció a Argentina de cualquier otro país por nuestras latitudes. No sé cuánto sirvió pagarle ‘de contado’ al Fondo Monetario y echarlos pa’ sus casa a patadas. No sé cuánto rindió mandar a descolgar aquel cuadro, no tengo la precisión para determinar si recuperar nuestras aerolíneas de bandera era en sí mismo un buen negocio para nuestro país. No puedo cuantificar exactamente la importancia de aquel tren a Mar del Plata y la vuelta perdedora de aquel emperador que "olía a azufre". No lo sé. Son muchísimas las pieles de gallina que me ganó este pingüino eléctrico y desatado.
Son muchas y caras.
Y ahí estas "flaco loco" no se puede negar. Primero en la madera de esta, tu mujer,
brava, enérgica, que no mide límites, que se hace amar y se hace odiar como los grandes; loca. Que va a llorar, a sufrir, pero que el lunes a las 5 de la mañana estará rindiendo homenaje a tu persona desde el lugar que ella sabe que los tiempos lo demandan: Su despacho.
Y ahí estas también en esa masa de jóvenes utópicos, idealistas, combativos, desprejuiciados que has sabido motivar. Que ya no consideran que esta mal o es inadecuado hablar de política en este país y que han salido como antes a copar bares para hablar de los intereses de nuestro pueblo y a jurarte militancia. Porque “el dolor se combate con militancia”.
En nuestro compromiso con tu causa estará nuestro respeto
Como argentino un gran abrazo y una interminable admiración.
Sos muy groso ‘Lupín’, se te va a extrañar.
Eternas gracias COMPAÑERO!
Qué maravilloso tu pasar vibrante, adrenalínico, impulsivo, comprometido, fanático, despiadado, irrespetuoso, inconveniente.
Gozamos de la conducción más importante de los últimos 50 años de Argentina y sin dudas va a doler hasta cicatrizar.
Una mezcla de utopía, trabajo y ejecutividad.
Y cuando la biología se da el gusto de mixturar corazón, cabeza y despertador —en proporciones iguales— el embate es difícil de menguar.
Me parecen todos ciegos, amigos,
ahora que el tuerto se nos fue…
Imposible no recordarte en momentos memorables, que hicieron renacer un espíritu que diferenció a Argentina de cualquier otro país por nuestras latitudes. No sé cuánto sirvió pagarle ‘de contado’ al Fondo Monetario y echarlos pa’ sus casa a patadas. No sé cuánto rindió mandar a descolgar aquel cuadro, no tengo la precisión para determinar si recuperar nuestras aerolíneas de bandera era en sí mismo un buen negocio para nuestro país. No puedo cuantificar exactamente la importancia de aquel tren a Mar del Plata y la vuelta perdedora de aquel emperador que "olía a azufre". No lo sé. Son muchísimas las pieles de gallina que me ganó este pingüino eléctrico y desatado.
Son muchas y caras.
Y ahí estas "flaco loco" no se puede negar. Primero en la madera de esta, tu mujer,
brava, enérgica, que no mide límites, que se hace amar y se hace odiar como los grandes; loca. Que va a llorar, a sufrir, pero que el lunes a las 5 de la mañana estará rindiendo homenaje a tu persona desde el lugar que ella sabe que los tiempos lo demandan: Su despacho.
Y ahí estas también en esa masa de jóvenes utópicos, idealistas, combativos, desprejuiciados que has sabido motivar. Que ya no consideran que esta mal o es inadecuado hablar de política en este país y que han salido como antes a copar bares para hablar de los intereses de nuestro pueblo y a jurarte militancia. Porque “el dolor se combate con militancia”.
En nuestro compromiso con tu causa estará nuestro respeto
Como argentino un gran abrazo y una interminable admiración.
Sos muy groso ‘Lupín’, se te va a extrañar.
Eternas gracias COMPAÑERO!
jueves, 21 de octubre de 2010
Aislar a China

Perfecto! Buenísimo!... buenas noticias nuevamente en el ámbito estratégico de la economía hemos recibido esta semana...
Lamentablemente mi festejo no es completo por la sangre argentina derramada sobre los durmientes ayer mismo...una vez más el despropósito se ha cobrado una joven vida en este país...adhiero al dolor y a la obligación de "buscar a los responsables materiales y a los otros" -como dijo la presidenta- y quiero creer que existe algún tipo de voluntad de encontrarlos y exponerlos...las causas pueden ser múltiples, esperemos alguna vez escuchar una sentencia aunque sea como mínima respuesta a semejante dolor. Los 34 de De la Rua fueron por que el tipo "era un boludo" y por ahi la dejan sus correligionarios a pesar de lo democraticos e institucionales que se los escucha hoy, el de ayer por que la patota sindical entro en guerra. En fin, siempre pasa algo, siempre se explica de alguna forma lo inexplicable...
Pero bueno, esta semana en diarios y noticieros además de muy buenas gomas con motivo de la semana del cáncer de mamas, y una serie de ejercicios de control mostrados por los médicos y que si uno no supiese que se trata de una fea enfermedad nos harían poner más que nervioso a los masculinos, observaremos en la crónica diaria seguramente todo lo relacionado al asesinato de este joven y a los masivos actos de protesta, huelgas, etc. que se avecinan...
Quiero, sin embargo, comentar en estas líneas una pequeña noticia, casi imperceptible, que apareció publicada únicamente en algunos diarios especializados, pero creo yo, de gran valía para todos aquellos que nos interesamos un poco por la cuestión económica de este país( leer nota ). Siempre fue de mi interés observar la relación con China, como gran potencia emergente, y las consecuencias para nuestro país -seguramente inexorables- del crecimiento de Pekín en la geoeconomía mundial. Su peso relativo en la demanda global de comodities primarios, en definitiva su volumen de negocios como condicionante fundamental del precio de nuestra producción nacional.
Ocurre que cada año los granos aumentan un poquito más en función de las compras que realizan estos muchachos, de vez en cuando te aprietan para negociar los precios como hicieron con los aceites a principio de año, pero como todo el mundo anticipaba, vuelven a comprar, y con una voracidad les diría propia de la salida de un recital de Los Redondos...Si a estos le sumamos que los Hindúes no se quedan quietos y salen a comprar desesperados morfi también por que si no se quedan con el escarbadientes al pedo, la cosa se pone interesante...
Mi pregunta desde algún tiempo atrás venía siendo la misma, "¿por qué si somos dos o tres los que les podemos vender y ellos son dos o tres los que compran mayoritariamente, no les pateamos el tablero y les convertimos el oligopsonio en oligopolio a nivel mundial??" dicho mas fácil...en vez que nos vengan a apretar con que si ellos no nos compran nosotros no tendremos a quien venderles, no les dejamos bien en claro que si nosotros no le vendemos, ellos no tendrán a quien comprar y como consecuencia natural se pegaran una cagada de hambre peor que la que estoy sufriendo yo en esta época del año para llegar seductor a las piscinas de enero....
Lo cierto es que esto que me venía dando vueltas en la cabeza se produjo de forma natural en los últimos meses justamente a raíz de la decisión de China de no comprarnos aceites a principio de año y que fue parte de un mail que publicamos allá por el mes de abril. Resulta ser que inmediatamente con el retiro de Shangai del mercado, aparecieron otros jugadores y se posicionaron sobre nuestros recursos, esto provoco ahora la reacción de los asiáticos que volvieron como locos a pedirnos abastecimiento. Una suerte de "ahhhhhhh arrugaron..." como decíamos cuando éramos mas chicos que ahora.
Los brasileros que de boludos aparentemente tienen "pouquinho" tomaron nota de la situación desde el otro lado del Rio Uruguay y rápidamente comenzaron a tejer en forma conjunta con la Secretaria de Agricultura de la Argentina un principio de acuerdo que termino con una reunión esta semana en Capital Federal.
Os garotos percibieron que mientras China nos castigaba a nosotros con mermas en las compras, los llamaban a ellos para pedirles mayores envíos. "Lo que no les compran a los argentinos, quieren comprarlo acá??" "Picaros estos kunfuses" se lo escucho decir a Wagner Rossi, Ministro de agricultura de Brasil. La reflexión es rápida y no hace falta ser un iluminado para imaginarla. O la Argentina o el Brasil deben necesariamente realizar las remesas de proteínas al gigante asiático para que por los menos sus operarios puedan llegar en bici hasta las fábricas a pegar chips y montar trasparentes encendedores...
La otra pata de la historia viene dada por la clara comprobación por parte de Argentina de que nada ocurrió en nuestro país durante la ausencia de compradores chinos por las pampas, aparecieron como dije antes los Hindúes, pakistaníes, tailandeses, surcoreanos y algunos otros de esos que hablan difícil. Los árabes aparentemente tampoco tienen drama en canjear su petróleo por trigo ("foods for oil" que le llaman los que se hacen los que saben) y algunos países africanos como Nigeria son fuertes potenciales compradores dispuestos a ocupar en forma inmediata cualquier cupo de compra a los fines de garantizarse la costeleta...
A vistas de todo esto, la noticia mencionada refleja en cierto modo la relectura por parte de Brasil y la Argentina de su situación dominante en el actual contexto internacional de incorporación de grandes masas de población al acceso a la comida, de modo básico por en cuanto, pero en enormes cantidades.
Lo que se ha definido entonces en esta reunión de ministros, y que se dejo plasmado en una pacto firmado y denominado como "Acuerdo sobre la estrategia comercial" es ni más ni menos que el compromiso por parte de los dos países de no realizar negociaciones de venta de cereales a China sin antes tenerlas consensuadas entre Brasilia y Buenos Aires.
Lo que esta atrás de todo esto seguramente, y que es la "gran news!" es que los descendientes de Mao deberán acostumbrarse a comer lechones y pollos con sellito en el muslo "made in mercosur" porque si no van a tener que conformarse con el arroz for ever...En un país, como el asiático, que crece, diversifica y sofistica su consumo, esto parecería imposible...
El procesamiento de los cereales en territorio nacional y la transformación de los mismos en proteínas cárnicas, además de triplicar el actual nivel de exportaciones de nuestro país, provocarían una increíble optimización en costos de producción y logística, además obviamente de una cantidad incalculable de nuevas fuentes de trabajo directas e indirectas.
En fin...por el Plan Agroalimentario nacional al 2014 que echó a discusión el gobierno par de meses atrás, y por noticias como estas, muy bien Argentina, por ahí va la cosa.
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